Cuando la libertad se desvinculó de la responsabilidad, de la moral objetiva, del interés común, transformándose en un dios independiente y en un tirano destructor y avasallador, casi invencible. La libertad personal es una gran responsabilidad, un desafío ético. Si la acoges con frivolidad el libertinaje va a ser la última estación, semilla de la tragedia. No defiendas la perversión, la demolición de la familia, los deseos impredecibles de la sensualidad. Si estás en el pozo clama al Padre.